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Lourdes Mendoza muestra los testimonios de algunas mujeres muy valientes que decidieron denunciar a su violador y se estrellaron contra una realidad que no se puede seguir normalizando.



Seguro se quedó igual que yo, con ganas de vomitar, enojado, preocupado, rabioso tras leer estos testimonios de algunas mujeres muy valientes que decidieron denunciar a su violador y se estrellaron contra una realidad que no podemos seguir normalizando.


Ojo, cuando pensamos en violación, se nos viene a la mente la imagen de una calle sola y oscura, pero nada más alejado de la realidad.


Ocho de cada 10 violaciones las hacen conocidos de las víctimas; algún familiar, amigo, novio, esposo o compañero del trabajo.


Entonces, cuando la víctima comienza a pensar en las posibles “consecuencias” de denunciar, decide no hacerlo. Lo que explica que sólo el 3% de los delitos de violencias sexuales se denuncia.


Existe una cultura que favorece el abuso y muchas veces no cree a las víctimas; el movimiento invitó a las personas a que vayan a leer los testimonios y vean con sus propios ojos que “esto no puede ser inventado”.


“Desde comentarios, desde me río de un chiste, desde cosas cotidianas que estamos todos los días y que no nos damos cuenta, y que estamos perpetuando esta cultura de poder patriarcal que va en aumento, porque empieza por un chiste, luego empieza por algo más violento, como decir que ‘las mujeres no entienden’ o que ‘ay no, esta te tengo que explicar con manzanas’, y luego va subiendo el nivel, hasta que llega a niveles máximos, que es una violación, y el extremo que es un feminicidio”.


¿Por qué los chavos cuando toman no matan, pero sí violan?


“Porque saben que hay una consecuencia, porque saben que es un delito y les queda clarísimo; entonces ¿por qué cuando toman sí violan? ¿Qué parte no les queda claro de que es un delito? Y eso hay que hacer conciencia”, cuestiona el colectivo #YoDenunciéPero


Se debe concientizar a los jóvenes acerca de lo que es el consentimiento (no es no), así como de no aprovecharse de sus compañeras cuando hay alcohol de por medio.


Tendedero de denuncias

Mañana se realizará un “tendedero de denuncias”, con el objetivo de visibilizar las experiencias de víctimas de abuso que han padecido violencia institucional y de aquellas que, por diversos motivos, deciden no denunciar.


Con la campaña #YoDenunciéPero, las convocantes buscan visibilizar las violencias que se sufren en el Ministerio Público, con el juez, con el magistrado y cualquier otra persona que impida a las víctimas acceder a la justicia.


Por otro lado, bajo el lema #NoDenunciéPorque, se compartirán testimonios de aquellas mujeres que decidieron no denunciar y sus razones detrás de esta decisión, como pueden ser amenazas, presiones familiares y sociales, entre otras.


La cita será en la glorieta de las Mujeres (antes de Colón), sobre Paseo de la Reforma, de las 10 am a las 8 pm.


Para aquellas mujeres que deseen compartir su testimonio o conocer más del tema pueden revisar las redes sociales de #YoDenunciéPero.


“La única forma de hacernos ver, notar, de visibilizar estas violencias es a través de estas formas de denuncia, de alzar la voz y de poder unirnos todas las mujeres y decir: ‘a ver, no es un caso aislado, somos muchas, somos miles de mujeres’”, comentó una de las participantes.


Las cifras lo demuestran, pues tan sólo en el primer semestre de 2021 se presentó una carpeta de investigación por violación cada 25 minutos, mientras que, en los últimos años (2018-2022), de cada 100 denuncias de violencia sexual, sólo cinco llegaron a juicio.


Es importante dejar de pensar que los abusos ocurren en ciertos estratos sociales y educativos, ya que pasa en “todos lados” y, aunque para muchos es más fácil voltear a otro lado y decir “aquí en mi casa y entorno no pasa nada”, lo cierto es que “sí pasa y es justo porque no abrimos los ojos de que te puede pasar”.


La columna se publicó originalmente en El Financiero, reproducida aquí por permiso de la autora.


Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.

La maestra Delfina Gómez está reprobada en ética al aceptar la desaparición del Programa Escuelas de Tiempo Completo, escribe Lourdes Mendoza.



La maestra Delfina Gómez no sólo está reprobada en geografía, pues ya ven que dice que Cananea y Hermosillo están en Jalisco; también reprobó en conducta por el diezmo que le cobró a empleados de Texcoco y ahora reprueba en ética al aceptar la desaparición del Programa Escuelas de Tiempo Completo (PETC).


A la maestra le urgen clases de historia para que le digan que el programa inició en 2007 y sólo 9% de las escuelas participantes estaban en localidades de alta o muy alta marginación, ya para 2012 llegó a 27% y en 2016 alcanzó 51%, así que gracias a este programa se alimentaba a los niños de escasos recursos en las escuelas, mientras complementaban su educación. Hoy se destruye ese esfuerzo. ¿No que primero los pobres?


¿Con qué autoridad, la titular de la SEP va decirle a los padres de familia que sus hijos salen temprano porque ya no se invertirá en ellos? Queda claro que con autoridad moral, no.


David Calderón, presidente ejecutivo de Mexicanos Primero, afirmó que esta decisión se merece un repudio generalizado, que no sólo va a afectar a 3.6 millones de estudiantes en 27 mil planteles, sino a miles de maestros que ganaban entre 2 mil y 4 mil pesos al mes extra al impartir clases en horario extendido.


Es más, dijo, 14 mil millones de pesos se irán “a cemento y varilla” porque el presupuesto del PETC se irá a infraestructura de muchos planteles sin servicios básicos.


Está muy bien que se invierta en los planteles, eso siempre se ha exigido, pero ¿de qué sirven las escuelas con alumnos que comen mal, poco o no comen?


Ojo, la Unicef precisó que 65.8% de los alumnos encuestados en Guanajuato, Puebla y Yucatán dijeron que el primer alimento que consumen en el día es brindado por este programa, incluso dio recomendaciones para fortalecerlo.


El Banco Mundial midió sus primeros impactos, de 2007 a 2016. Concluyó que hay efectos positivos en el aprendizaje de los estudiantes de primaria y la reducción del rezago escolar grave, con un efecto mayor para los alumnos en escuelas de alta marginalidad.


Y así les puedo nombrar estudios y estudios que concluyeron que el programa mostraba avances, aunque, obvio, era perfectible. Si hay corrupción ¡qué se castigue!, pero ¿por qué eliminar lo que avanza?, ¿porque nació en época neoliberal?


La maestra Delfina tiene mucho que explicar porque el golpe no sólo es para maestros y alumnos, sino para miles de madres de familia ¿Y la sororidad?


“La desaparición de las escuelas de tiempo completo es un golpe más de este gobierno a las mujeres. A las mujeres se nos ha dejado la responsabilidad casi exclusiva de los cuidados, y cuando los horarios de escuelas no es ampliado, se les dificulta, aún más, acceder a empleos. Increíble que siendo mujer la titular de la SEP, no sea capaz de ponerse en el lugar de tantas madres”: Martha Tagle, exdiputada.


“La austeridad mal entendida de la #4T pasa por encima de mujeres y niños. Desaparecieron: Guarderías infantiles, refugios para mujeres, ahora, escuelas de tiempo completo”: Xóchitl Gávez, senadora del PAN.


“Es un ataque directo al futuro de México. Es lastimar a 3.6 millones de niñas y niños. Eliminar sus apoyos alimenticios y, claro, educativos. Es alejarlos de la superación y acercarlos a la calle. ¡No, Morena, así no! ¡Ya basta!”: Wera Reynoso, senadora del PAN.


La maestra Delfina asegura que la SEP fue abandonada y saqueada durante los últimos 50 años, peeero se le olvidó que Porfirio Muñoz Ledo fue titular de la secretaría, lo mismo que el impresentable de Bartlett.


Ah y también se le olvidó que fue este gobierno el que eliminó las pruebas de evaluación, debilitó el Servicio Profesional Docente, se olvidó de echarle un ojo a las escuelas durante la pandemia y ahora elimina el PETC. ¿Cómo llamarle a la situación actual?

El Banco del Bienestar es la razón por la que la calidad de vida de sus empleados se ve socavada y empeorando día a día, escribe Lourdes Mendoza.


Si no fuera porque es la pesadilla en la que viven los empleados del Banco del Bienestar, parecería un chisme de muy mal gusto. Sí, el Banco del Bienestar, el principal dispersor de recursos de programas sociales del gobierno federal, con el que la 4T apuesta por los votos de su clientela… ah, no, perdón, por el desarrollo del pueblo, es la razón por la que la calidad de vida de sus empleados se ve socavada, y empeorando día a día.


Ellos no están felices, ni tantito felices.


Renuncias forzadas, hostigamiento, amenazas, estancamientos salariales, sin prestaciones… son sólo algunos de los malestares que enfrentan trabajadores, quienes, tras leer lo denunciado por personal de Banjército, se pusieron en contacto para hacer lo propio en las mismas circunstancias, en el anonimato, por miedo a las represalias. El hoy mal llamado Banco del Bienestar vive y enfrenta un desolador panorama, que suma ya tres años en pérdidas económicas, y las cosas, me aseguran, sólo van para peor, producto del mal manejo de los recursos.


Muchos ya están contando sus días ahí adentro en espera de encontrar un mejor trabajo; esperan salir del banco de la mejor manera posible, no como los trabajadores de distintas áreas que fueron presionados a firmar su renuncia para no recibir una liquidación. Aunque algunos aún mantienen batallas legales para obtener lo que la ley marca, nada más.


“Están corriendo a la gente con amenazas y no quieren pagar liquidaciones; es un derecho, si te quieren correr, que paguen lo que es. Amenazan con que ‘no vas a ganar si te vas a pleito’, y la gente, por ese miedo, firma su renuncia”.


El malestar de cada día

Diversas áreas se han visto sacudidas por los despidos, pues, aunque se ha reducido la planta laboral, la carga de trabajo se ha mantenido y se reparte entre los que quedan.


Además, los bonos, premios, primas vacacionales y otras prestaciones han dejado de repartirse, sobre todo, desde el inicio de la pandemia.


Tampoco gozaron del retroactivo que Hacienda autorizó en 2021 para las dependencias, que fue un aumento de 5.4% en su sueldo.


“En el banco, a nadie se lo dieron. A los que menos mal les fue es a los que atienden en las sucursales, pero les tocó un aumento de 4%; para los demás, el aumento fue de 1%, una burla. Pero a los que les fue peor fue a los especialistas técnico-superior y subgerentes, a quienes no les dieron nada; bueno del 1% a nada, creo que es mejor nada, pues no sientes que se están burlando de uno. Además, los aumentos son por ley”.


En esta institución, también por órdenes de Arturo Herrera, exsecretario de Hacienda, les quitaron sus utilidades como en Banjército.


“A nosotros también nos quitaron nuestras utilidades de 2019 y 2020, todo por culpa de Arturo Herrera. De acuerdo a las metas de captación que nos marcan año con año, tenemos derecho de recibirlas. Trabajamos horas extras que no pagan y se desaparecieron prestaciones que teníamos y todo por su austeridad republicana. Los que trabajamos en sucursal desde hace 25 años actualmente ganamos 6 mil al mes. El sindicato está con el banco y los trabajadores no valemos nada para ellos. Actualmente sólo los empleados de las nuevas sucursales son los consentidos en todos los aspectos”.


Lo que mal empieza mal acaba

Las cosas empezaron a pintar mal desde 2019, con el nacimiento de Bienestar (antes Bansefi) con la 4T de López Obrador y de la mano de Rabin Salazar.


Y es que, aunque acabar con la corrupción es la bandera del Presidente, es este mal el que aqueja el desempeño del Bienestar, y que provocó que en los ejercicios referentes al periodo entre 2019 y 2021, se hayan registrado casi mil mdp en pérdidas. ¡Así como lo están leyendo!


“En 2019 fueron 387 mdp en pérdidas; en 2020, 296 mdp, y en 2021 fueron 215 mdp”, lamentaron.


Más vale malo por conocido…

Algunos de los trabajadores pensaron que, con la salida de Diana Álvarez Maury, quien abandonó el banco en diciembre de 2021 (tras tomar una serie de decisiones que no cayeron bien en Palacio Nacional), las condiciones podrían cambiar y el Banco del Bienestar retomaría un rumbo favorable.


No obstante, llegó Víctor Manuel Lamoyi Bocanegra, quien, en poco menos de tres meses de operaciones, ha generado más angustias que certezas, pues déjenme decirles que ha trascendido que busca hacer que los empleados trabajen de sol a sombra, sí, de lunes a domingo, y, de nuevo, sin que su súper propuesta implique una mejora en el sueldo.


Por eso los empleados ya no desean más cambios. Han llegado a un punto en el que temen que cualquier nuevo director sea peor que el anterior.


Sin embargo, la necesidad mantiene a miles ahí, soportando un ambiente que diariamente empeora.


El próximo 8 de marzo, el consejo del Banco del Bienestar realizará nuevos nombramientos en direcciones y subdirecciones, y se presume que los cargos serán ocupados por personas que no cuentan con una carrera y una maestría, requisitos indispensables para ocupar estos puestos.


Esto ha pasado recientemente con otros subdirectores, por lo que todo pinta a una falta de disposición para que las cosas mejoren en el Banco del Bienestar, mientras el malestar crece en sus adentros.


Una vez más, sólo me queda preguntar: ¿dónde anda la aviadora de la Secretaría del Trabajo, Luisa María Alcalde?


“¿Por qué mientras el Presidente habla de ver por los que menos tienen, a nosotros, como empleados, nos tratan tan mal? Jamás habíamos estado tan mal. Jamás habíamos estado tan desprotegidos –se ríen– y trabajamos en el Banco del Bienestar, ni la burla perdonan. Trabajamos en el mal llamado Banco del Bienestar”.