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Lourdes Mendoza: Ellas, las que buscan y encuentran

Las buscadoras se han armado de valor, han detectado fosas clandestinas y han tomado los picos y las palas para desenterrar cuerpos. Lo han evidenciado. Nos han estremecido con sus historias, escribe Lourdes Mendoza


“Mi hija es muy valiente. En el campo de búsqueda se muestra lo más alegre y aguerrida posible, pero al llegar a la intimidad de la casa, cae vomitando por imágenes y olores que se trajo cavando fosas. Está enferma y me rompe el alma”. Es el mensaje de Cecilia Flores, quien encabeza el Colectivo Madres Buscadoras de Sonora.


De no ser por el trabajo que hacen las buscadoras, no sabríamos la magnitud de la problemática de desapariciones en México. Es un trabajo que ni siquiera les corresponde hacer, pero lo han hecho porque a un hijo, a una persona querida, no se le olvida, se le busca hasta encontrarlo.


Las buscadoras se han armado de valor, han detectado fosas clandestinas y han tomado los picos y las palas para desenterrar cuerpos. Lo han evidenciado. Nos han estremecido con sus historias. Las han amenazado e ignorado.


Este mes, las buscadoras de Sonora encontraron un campo en Santa Ana, al norte de Sonora, con restos humanos. Escarbaron en el lugar tras un mensaje anónimo en el que se reportaron hornos para incinerar personas. De acuerdo con la Fiscalía había ocho cuerpos, aunque el colectivo aseguró que se trataba de un “campo de exterminio”.


Espero que no hayan comido aguacate, porque puede darles coraje.


Resulta que el presidente Andrés Manuel López Obrador estuvo de gira en Sonora y ni una palabra dijo sobre el trabajo de las buscadoras, quienes llevan meses solicitando una audiencia con él.


“¡Seguimos avanzando! Gracias presidente por extraordinaria visita”, escribió en Twitter el gobernador Alfonso Durazo.


El colectivo le contestó: “Extraordinaria sería si AMLO y usted gobernador nos acompañarán a una brigada de búsqueda con pala en mano. Sería además un aliciente para decenas de miles de familias que sufrimos y creímos en ustedes. Anímense”.


Este colectivo ha recibido ataques en redes sociales porque ha delatado la falta de interés de las autoridades. La respuesta es clara, a las buscadoras no les importa quién gobierne o en qué partido milita, les interesa encontrar a los desaparecidos, vivos o muertos.


Apenas en abril del año pasado, este colectivo localizó una fosa clandestina con restos humanos ¡aún ardiendo!


Si las integrantes acusaron la falta de apoyo de Claudia Pavlovich, ahora es el turno de Durazo, él mejor que nadie sabe de esta crisis ¿no fue secretario de Seguridad y Protección Ciudadana? Ya no pueden tapar el sol con un dedo.


Y esto no sólo pasa en Sonora. El problema es mayúsculo. La Comisión Nacional de Búsqueda reporta que hasta la fecha hay 97 mil 876 personas que siguen desaparecidas y no localizadas y seguramente tienen subregistro.


Además, 140 mil 979 personas fueron halladas, de ellas, 9 mil 464 fueron localizadas sin vida.


El subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas, dijo que en 2020 se localizaron 559 fosas clandestinas en el país, en las que se recuperaron mil 86 cuerpos, en medio de una espiral de violencia ligada al crimen organizado. Es decir, se descubrieron ¡10 fosas por semana!


Colima, Veracruz y Jalisco son los estados con más fosas clandestinas y cuerpos exhumados. ¡Es una tragedia!


Ante estas cifras, las buscadoras en todo el país se han convertido en un movimiento digno de aplaudirse porque buscan, buscan y buscan a pesar del temor, de las amenazas que tienen, de la tristeza que las embarga, del crimen organizado y de los obstáculos que les ponen las autoridades.


Y ojo porque encuentran cuerpos sin tener experiencia forense, sin tener recursos, sin ser MP, sin tener equipos tecnológicos y, la mayoría de las veces, sin personal que las proteja en territorios disputados por el crimen organizado.


¿Qué nos pasa?, hagámoslas visibles.

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